Quiero una imagen que sintetice los últimos 365 días de mi vida. Quiero una imagen que empiece el 28 de septiembre de 2009 y termine ayer. Quiero que sea una imagen estática que revele todo el movimiento del último año, el tiempo que llevo volviendo.
Volver, como si se saliera de una limpieza de cutis, airear los pulmones y aprender a respirar de nuevo el aire que respiraste antes, siempre. Encontrar todo igual y percibirlo tan distinto. Renovar la agenda, cambiar la rutina, hacerse una en los demás y en una, con los proyectos nuevos. El optimismo de pensar que antes no se podía porque el ángulo visual no daba, pero ahora por qué iba a fallar? Saberte diferente, aunque te vean igual.
Y los recuerdos del tiempo en que decidiste irte, cansada un poco de los días en meseta, con ganas de picos y valles. Y la vuelta, con el aprendizaje de que cualquier geografía espiritual corre el riesgo de dinamitarse a cada momento, y el paraíso se vuelve páramo. El optimismo fue la nota que sonó en tu cabeza cuando llegaste y aquí estás, un año después.
Me balanceo en la cuerda floja cada tanto, no sea cuestión de perder la costumbre, aunque nunca terminaron de simpatizarme las hamacas. Avanzo, hay una línea recta que hace de guía en el centro, la serpenteo y me desvío cada vez que veo a lo lejos la señal de Alto! Sonrío y sé que voy a demorarme más de la cuenta, he descubierto el poder de la lágrima y sus propiedades curativas. Andar lento no es detenerse, aunque a veces apenas note la diferencia.
Quiero esa imagen que no encuentro en mi archivo y apenas concibo en mi mente. Mientras tanto, un respiro.
Hace 5 semanas