09/04/2010

De por qué soy como soy





H: -Mejor cambio el regalo, ya se me ocurrió algo mejor.

Mamá: - ¿Qué cosa?

H: -Un álbum de fotos hecho a mano, con momentos de los últimos dos años.

Mamá: -No entiendo, ¿cuál es la utilidad de eso?


Y así, me criaron. 

06/04/2010

El del tamboril


Era domingo, y el sol pegaba violento, las bicis iban y volvían por la calle. La feria se había instalado cerca del club náutico del pueblo y el agua del mar, que todo lo rodeaba, ayudaba a que el calor se viera un poco neutralizado.

Él hizo el camino como si liderara a una troupe de tamborileros rimbombantes en un desfile de máscaras y saltimbanquis. Y yo, que pasaba por ahí en un día de retratos iluminados, lo acompañé en su ruta durante unos metros que fueron una vuelta, en años, a una infancia de cotillón que no sé si alguna vez habré tenido, pero que, seguramente, varias imaginé.

Después, seguimos por separado. Cada cual en su mundo de fantasmas y fantasías.

31/03/2010

Salud a mí


Hace 2 años, cuando saqué esta imagen , el único elemento que tenía algo que ver con la suerte, en esta habitación, eran esos dados. Hoy, mi llavero cuenta con la presencia de un duende que me resguarda de malos presagios, una de mis repisas alberga a una gallina de cresta transparente con un dado naranja en su estómago y, recientemente, se sumó al paisaje una lechuza diminuta, por si las moscas.

Enrique sigue igual, ya no lo descuelgo de la ventana que le fue asignada, la que mira al norte. En la que da hacia el sur está Sveo, otro inmigrante ilegal, de origen dudoso, pero que llegó a la casa en un vuelo procedente de Suecia, tras hacer escalas más o menos prolongadas en España, Francia y Buenos Aires.

Los perros se separaron. Es que creí que había hallado al amor de mi vida sentado en un bar, esperando a que yo me acercara a conquistarlo con las pocas palabras de euskera que sabía. A los pocos meses recordé que yo no creía en amores de la vida, y reconocí que quizás había sido un poco precipitado ceder uno de los canes bajo la promesa de un futuro reencuentro.

La rosa sigue estando sujetada por los delfines, sólo que ahora la acompaña otra flor, aún más artificial, que se sumó en algún punto del recorrido. La rana se se ubica al lado del perro solitario, y comparte espacio con la gallinita, una ardilla cosmopolita, un toro malagueño, un pequeño trol sueco, un tigre vasco y una zarigüella noruega que está lista para zambullirse en la pileta.

Sumé un estante de medios de transporte. El original es un modelo que se parece a Bonky Boo, ahora lo acompañan un tradicional Ford A de madera y un botecito de Playmovil capitaneado por un pirata y su secuaz, un granjero. Alguien se dio cuenta de que me gustaban las ovejas (me fascinan), y, como es imaginable, ya hay un par dando vueltas por ahí.

Veo más colores, algunos cerámicos, una paleta improvisada en telgopor con restos de témpera fucsia y verde. Al otro lado de la habitación, una lámpara de pie turquesa que suele hacer las veces de perchero. Tengo un vaso plástico con estrellas rosas flotando en sus bordes y un pato de hojalata que anda en bicicleta cuando le doy cuerda.

El resto lo guardo en cajas de zapatos vacías. O son papeles entre los libros, que también crecieron en cantidad.

Mariana, mucho gusto. Casi 24 años de edad

28/03/2010

Brilla

El pueblo es un pasaje. La entrada... curiosa, una playa de estacionamiento. Hacia el final, un barranco que va a dar al mar. A lo largo del camino están las casas (de esas que parecen aptas para que vivan familias), una iglesia, bares, cervecerías, taperías, y que no falte el club barrial que invita al señor pueblerino a continuar con la ingesta alcohólica. Cruzo una explanada que, sospecho, hace las veces de foro público o plaza.

Recorrí con ellas la ruta. El pueblo es una pasaje al costado del mar, se ve profundo desde arriba. Por momentos, parece que el agua va a tomar la tierra, pero sabemos que no. Los buques industriales entran y salen al otro lado de la bahía, por éste, los nenes juegan a ver quién cae mejor parado, como si de una pileta de aguas claras se tratara.

Vamos y volvemos. El pueblo es un pasaje al costado del mar, con un pedazo de cielo privilegiado, y la palabra no es burda. La captura es casual, pero no el sentido.¿Cómo perder de vista el momento en que la luna quedó atrapada entre dos encordados celestes, justo cuando aquel avión a chorro pasaba disparado como cohete que escapa de su órbita?

---

Iba yo entre laberintos internos cuando recordé el sonido que brilla, ese que escucho sólo con acordes que (me) vuelan. Y brillé. 

25/03/2010

Yo construyo


Me he dado cuenta de que mi ego anda herido.

La sinapsis falla. La cabeza está por el piso, los pies a veces no responden. Además, he perdido gran parte de mi capacidad expresiva. A veces ni queda la sintaxis. Más evidente, aún, es que estuve de viaje por tierras hermosas, pero el retrato que elijo para ilustrarlo es interno.

Esta es la isla de los inventos (Rosario). La tarde fue un retorno a la infancia entre legos y pócimas optimistas, arquitectura revisada con edificios modernistas en madera y una casa con techo a dos aguas de hierritos que aprendí a soldar -con puerta y sin ventanas, todavía me falta cancha-. Jornada que cierra con la flor que bordé en una manta colectiva de recuerdos.

Lo visto es que no inventé nada nuevo, tampoco. Pero construí, uní piezas. Y mirá que es retorcido llegar a lo positivo entre adverbios de negación y nexos adversativos, pero se llega. Al menos el título de la entrada es asertivo.

---
Tengo un ego que necesita curarse y estamos tratándolo por medio de diferentes terapias. Queda el lector advertido frente al contenido de futuras entradas.

18/03/2010

Yo soy público



Acá, mi lugar. No necesariamente en la sombra, ahí.
Porque sin público no hay espectáculo.

---

Nuevo diseño. Quizás quizás, nuevas formas. Las cosas están cambiando.

01/03/2010

Hoy soy paloma

Y es una frase con sentidos múltiples, lo acotamos.

Sabés cómo me siento? Blanco perfecto de estafas, estoy aquí para vos. Vení, engañame, yo te voy a creer. Es que tengo ganas, y además lo necesito. Dale, en serio, vos confiá en mí, yo voy a confiar en vos. Lo que sea con tal de tener en qué creer. El silencio me perturba. El vacío también.


21/02/2010

De un duende y mi mente enana

Este es mi ángel de la guarda. Gesto socarrón y burlón, sobre el respaldo de mi cama. Su compañía no es ni dulce ni salada. Tampoco molesta ni divierte.

Nuestra relación en los cinco años que llevamos juntos ha sido la de dos viejos compañeros ha quienes las circunstancias de la vida obligaron a compartir camino. No nos llevamos bien, tampoco mal. Es evidente que no nos queremos y que las actividades del uno no le hacen la más mínima gracia al otro. El sentimiento es mutuo.

Yo no lo colgué en la pared. Fue mi madre, en un intento por conciliar nuestros intereses disímiles. De cualquier modo, fue vano. Él se encuentra en su lugar y yo en el mío, medio metro por debajo. No se trata solo de que nuestros intereses no sean compatibles entre ellos, es que, además, ninguno de los dos está dispuesto a negociar y/o discutir su forma de estar en el mundo. Cada cual vive encasillado en su terreno, con sus objetivos diarios, y apenas si nos preocupamos por recordarnos la convivencia y pensar que, quizás, ese otro podría tener alguna necesidad de nosotros. Yo velo por mí, tu vela por ti.

Tengo el pleno convencimiento de que me roba. Sucede que las fechas coinciden. O quizás sea solo que me he vuelto más desordenada desde que su presencia llegó a perturbar mi equilibrio. Aquí faltan cosas, y yo no encuentro más explicación que desconfiar de aquel con el que vivo.

Se va él o me voy yo. Porque cómo vamos a estar así, nos es preciso un momento de paz, un poder andar tranquila por la casa de una, si tener que estar pendiente de que haya o no una mirada de burla a mis espaldas. Es que esos ojos ya no me dejan dormir.


07/02/2010

Ayer pasé por tu casa

Acá estoy parada dos pisos abajo de uno de los lugares en que más tiempo pasé en los últimos cuatro meses.

A veces tengo sensaciones que se parecen a profecías, porque mis primeras impresiones con la gente y los lugares deciden por mí dónde voy a volver a pisar o en los brazos de quién voy a dejarme caer. Cuando llego a un lugar y me siento cómoda, sé que voy a volver, sé que quiero volver. Por eso, cuando llegué aquí, supe que había una historia por escribir.

Dos pisos más arriba, hice pie y me anclé. Te conocí, me conocí y me reconocí. Nos conocí. Acepté probar de acompañarnos, me dejé llevar, me impacienté, te seguí, me enojé, te enojé, te seguí siguiendo, te escribí, te leí, cantamos, rezamos, lloramos, hablamos, reímos más. Te quise distinto, te amé. Y me amaste. Me fui dejando a mí por los rincones, me fui llevando imágenes de colección que no se van a borrar.

Y hoy te escribo en pasado, pero mis sentimientos están en presente.

A veces intento pensar qué hubiera pasado si nunca me hubiera atrevido a subir esos dos pisos, pero pasó tanto en tan poco, que no hay lugar para titubeos.

Hoy te vas y yo te veo partir y paso por la planta baja del lugar en el que tantas veces fui feliz y me acuerdo de vos y todavía tengo eso que estaba ahí la primera vez que fui. Sigo mi camino, no tiene caso detenerme ahora.

Queda el dulce optimismo, la incerteza de no saber.

 
 
Copyright © Retratos u Obsesión
Blogger Theme by BloggerThemes Design by Diovo.com. Premium Wordpress Themes | Premium Wordpress Themes | Free Icons | wordpress theme
Wordpress Themes. Blogger Templates by Blogger Templates and Blogger Templates